Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
Como ningún otro de los alcaldes de Morena, Javier López Casarín, de Álvaro Obregón, cada vez va teniendo y poniéndose él mismo obstáculos en su afán de reelegirse en el 2027. La incorporación a su curul del diputado Ángel Tamariz Sánchez es una piedra más en el camino.
Son cuando menos cinco puntos que permiten plantear que el escenario más probable es que Casarín será descartado en septiembre por Morena para ir por su reelección. La disputa que hasta hoy se va perfilando es que la diputada Valentina Batres –eterna infructuosa aspirante–, va a volver a competir en la interna, y el nuevo jugador es Tamariz Sánchez, suplente del diputado Fernando Zárate, ambos del Distrito 23, con cabecera en Álvaro Obregón.
1) Casarín tiene muy baja calificación entre sus gobernados. Diversas encuestas que se han difundido sobre la gestión de los 16 ediles lo ubican entre los tres peores, todos de Morena.
2) En materia de seguridad, se le descompuso la demarcación a Casarín. En la medición trimestral correspondiente a diciembre de la Encuesta Nacional Sobre Seguridad Urbana (ENSU) que levanta el INEGI, el 61% de la gente de Álvaro Obregón manifestó sentirse insegura. Esto representa 15% más de gente que expresa actualmente ese temor, respecto de cómo recibió la Alcaldía el 1 de octubre de 2024.
3) Casarín carga la losa de tramposo, porque la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió en definitiva que rebasó los topes de gasto de campaña por más del 5% en la campaña en que fue electo, lo que es ilegal y constituye un delito, de acuerdo con la Legislación electoral, aunque nunca se la hayan aplicado. Ya no se le inició ningún proceso penal, porque ni los opositores, ni el Tribunal dieron vista a la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales.
3) Rompió sus principales alianzas políticas gracias a las cuales ganó en el 2024, como con Marcelo Ebrard, de quien se distanció con malas formas, pero también tomó distancia de Palacio Nacional para acercarse al Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Gracias a ese respaldo es que la descomposición de su gobierno no se ha desbordado.
4) Ha agredido a compañeros de la 4T. A Casarín le atribuyen una campaña negra en contra del diputado local con licencia, Fernando Zárate, a quien le vandalizaron las bardas que había pintado para que la gente identificara su módulo de atención ciudadana. Luego, el 28 de febrero, en la “7ta Sesión Ordinaria del Concejo 2024-2027”, la concejala de Morena Carla Joselín González Ruiz denunció que fue agredida por gente enviada por el director general de Gobierno, Humberto González. Y hace una semana, la diputada federal de Morena, Selene Ávila, acusó a Casarín de que “en vez de hacer su trabajo, manda a sus personeros a denostar en redes, ante su insolvencia en todos los sentidos. #Patético, básico, pedestre, elemental y burdo e ingrato”. Y remató: “En vez de molestarme a mí, pónganse a levantar la alcaldía, que no conozco un vecino contento”.
5) A Casarín se le agotó el tiempo para dar resultados. Transcurrió un año y medio de su administración, y hoy está más cerca de enfrentar un proceso de revocación de mandato que de su reelección. No hay tiempo de aquí a septiembre para que disminuya los negativos que carga y ser competitivo en la encuesta de selección de candidatos de Morena para las Alcaldías.
5) Al interior de Morena, Casarín enfrenta doble oposición. Por un lado, Valentina Batres, quien no se ha destacado en sus campañas por hacer mucho trabajo de tierra y caminar su Distrito, un requisito fundamental para ganar Álvaro Obregón, pero con el respaldo del Palacio del Ayuntamiento. El otro aspirante es Tamariz Sánchez, fuerte crítico de Casarín –incluso lo desconoció como su candidato en campaña–, quien también se destacó como concejal en la administración anterior. Todavía no es tiempo que Casarín haga maletas, pero sí de que aligere su equipaje, porque no se ve por dónde pueda reelegirse. Lo veremos.





