Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
Cuatro de los siete consejeros del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) de plano pecan de inocencia y en sus sueños guajiros creen que pueden ser designados consejeros del INE, o en realidad gustan de los juegos de azar y por eso compraron boleto para la tómbola, a ver si hacen la chica y salen premiados.
Sus resultados en el IECM no son como para presumirse, aunque ellos crean que sí. Sin méritos para una labor superior en una instancia nacional, se inscribieron en el montaje, perdón, proceso de designación que organiza la Cámara de Diputados. La que puso el ejemplo fue la presidenta del organismo electoral, Patricia Avendaño, y de la mano de ella otros consejeros: Sonia Pérez, Erika Estrada y hasta Ernesto Ramos Mega, por cierto en el borde del fraude a la ley, porque al tener doble nacionalidad (también argentino), plantea su candidatura como acción afirmativa por ser “migrante”, aunque esencialmente esa figura es para beneficio los mexicanos en Estados Unidos, porque se considera que han sido expulsados por falta de oportunidades en su país. No es el caso de Ramos Mega. Es una farsa, como la prima de AMLO, Luisa Obrador, quien se hizo pasar por indígena para ser diputada en Chiapas.
A propósito de las acciones afirmativas, hay otra candidatura que ha generado una enorme polémica y debería ser motivo de un amplio debate nacional. Es el caso de Alejandra Tello, quién trabaja para el polémico magistrado electoral Felipe de la Mata, quién promovió una sentencia confeccionada para, a fin de que pudiera registrarse como candidata a consejera, como acción afirmativa por discapacidad, pues padece lupus.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, el lupus es considerado «una enfermedad crónica”, no una discapacidad por sí misma. “El lupus puede considerarse una discapacidad en muchos casos, pero depende de la severidad de los síntomas y el impacto en la vida diaria”, dice el organismo rector de salubridad a nivel nacional.
En el IMSS, está enfermedad, si es moderada, no la consideran discapacidad, pero cuando es severa sí, previo certificado de salud oficial que avale la “discapacidad” por invalidez. La sentencia que promovió De la Mata abre una gran interrogante: ¿Entonces las personas que padezcan diabetes, obesidad, cardiopatía, cáncer, artritis, EPOC y otras enfermedades crónicas también pueden pedir una candidatura de acción afirmativa, por discapacidad? Serían millones, lo que de facto acabaría con la figura de la acción afirmativa. Es tema para discutir con mucha seriedad.
Volviendo a los consejeros electorales de sueños guajiros, creen que se les puede hacer el milagrito como recompensa porque en el 2024, según denunció la oposición, le regalaron siete diputados a Morena para que alcanzara la mayoría constitucional en el Congreso capitalino.
Nadie sabe para quién trabaja, dice el dicho, pero la realidad es que ninguno de los cuatro tiene posibilidad de ser designado consejero del INE, seguramente ni por tómbola, porque es muy poco probable que la haya. Seguramente Morena y sus aliados se van a poner de acuerdo para obtener las dos terceras partes de los diputados y designar a los tres nuevos consejeros del INE.
A diferencia de esos cuatro consejeros del IECM, quién ya hasta presume que tiene el nombramiento obtenido es su ex compañero Bernardo Valle, cuyo nivel de independencia es tanto como haber recibido recientemente instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum para redactarle su fracasado “Plan A” electoral que pretendía eternizar a Morena y avasallar a las minorías.
Más allá de participar en procesos amañados, como que ya va siendo hora de que los consejeros del IECM se pongan a trabajar en serio, porque más allá de andar regalando baloncitos con cargo al erario, tienen la responsabilidad de superar la afluencia electoral en la consulta de Presupuesto Participativo, lo que se antoja imposible, porque andan en todo, menos en misa. Lo veremos.





