Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
El siempre polémico diputado federal, Alfonso Ramírez Cuéllar, ya metió ruido en Morena en la Ciudad de México, con su activismo político en las últimas semanas, cuya intención real es quedarse al frente del partido en la capital del país, lo que pone en riesgo los acuerdos ya establecidos de los grupos y las fuerzas políticas locales.
De manera paralela, Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de los diputados federales de Morena, trae una confrontación con su coordinador, Ricardo Monreal, a quien alucina la mayoría de sus “coordinados”. Ramírez Cuéllar, se sabe que sigue siendo cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum y por eso llama más la atención su activismo y su fuerte discurso el viernes pasado contra el agregado (reserva) de un legislador de su partido para permitir que los magistrados de la triada maldita del TEPJF puedan reelegirse en otra ocasión, en 2028, con lo que potencialmente estarían en el cargo hasta 2034. En total, 17 años consecutivos.
Entre no cercanos a Ramírez Cuéllar están convencidos de que no tiene posibilidades de encabezar al partido e incluso hoy puede afirmarse que le van a quitar a su subordinada política la Alcaldía Tlalpan y a él no le darán otra vez candidatura a diputación. Además, contrario a lo que él dice, me afirman que sus posturas no son avaladas por la presidenta Sheinbaum.
Como respuesta a esta sacudida que ha dado a las estructuras morenistas en la capital, importantes liderazgos de Tlalpan de Morena, destacadamente legisladores, han retirado su apoyo a la alcaldesa de esa demarcación, Gabriela Osorio, quien es del grupo de Ramírez Cuéllar.
El miércoles que la alcaldesa compareció en el Congreso capitalino la dejaron sola los diputados Xóchitl Bravo –coordinadora de Morena–, Luis Chávez, Pedro Haces y Alberto Vanegas, ante el muy delicado hecho de una sentencia del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), en el que concluyen que la alcaldesa incurrió en “vulneración de las reglas de difusión del informe de actividades, en promoción personalizada, uso indebido de recursos públicos y actos anticipados de precampaña y campaña”.
No es poca cosa que pierda el apoyo de los legisladores, porque en suma puede decirse que ellos, junto con Carlos Mirón, cercano a Bravo, agrupan al menos dos terceras partes de la fuerza política y territorial de Morena en Tlalpan. Si entre ellos se ponen de acuerdo para postular a Xóchitl Bravo o a Pedro Haces, muy probablemente ganarían; a Osorio no le alcanzaría para ganar sin ellos.
En su activismo político en la CDMX, Ramírez Cuéllar se ha presentado como quien tiene el mejor perfil para lograr un buen acuerdo político entre Sheinbaum y la jefa de Gobierno, Clara Brugada, ante el diagnóstico de que existe y se agudizará la confrontación entre ellas por las candidaturas en la CDMX.
Por eso Ramírez Cuéllar convocó a una serie de foros “Convención Ciudad de México, “construyendo el segundo piso”, que promueven con imágenes de Sheinbaum y Brugada, cuyo mensaje implícito es la unidad entre ellas. Inició con asambleas el pasado 16 de mayo y pretende realizarlas en todos los distritos electorales de la CDMX, para que concluyan el 31 de julio. Estos tiempos se empalman con la etapa de 100 días que aproximadamente faltan para que Morena en la capital defina quiénes serán sus candidatos a alcaldes, prevista para septiembre.
En esa primera asamblea, Ramírez Cuéllar planteó que el objetivo es “consolidar el segundo piso de la Cuarta Transformación, avanzar hacia cambios más profundos y fortalecer las políticas públicas y reformas necesarias para el país”.
Ahí mismo emitió una declaración que sacó chispas en Palacio Nacional y en el del Ayuntamiento, porque en su juicio la actual administración y las anteriores de Brugada y Martí Batres, cargan pendientes importantes. En las Convenciones, explicó Ramírez Cuéllar, van a buscar acuerdos políticos y sociales para atender temas prioritarios: pobreza extrema, seguridad, acceso al agua, vivienda digna, movilidad y empleo para las juventudes de la CDMX. Con razón se enojaron con él.
Ese día, ahí estuvieron varios legisladores, entre ellos, Paulo García, a quien le costó caro haber ido, porque muchos diputados de que son sus aliados y lo respaldan para ser presidente de Morena en la CDMX, le retiraron el apoyo. La semana pasada le levantaron el castigo y aparentemente se vuelve a perfilar como el sucesor de Héctor Díaz Polanco en Morena CDMX.
Lo que sigue sin quedar claro es si Ramírez Cuéllar va a poder organizar todas las reuniones de la “Convención Ciudad de México” o lo frenarán antes. Eso puede lograrlo, pero no se ve por dónde pueda convertirse en presidente de Morena en la CDMX. Lo veremos.





