Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
Aunque pareciera que su postura es en contra de la presidenta Claudia Sheinbaum, el PT en realidad parece estar defendiendo a la mandataria, al negarse aprobar la reforma constitucional que permitiría celebrar la consulta de revocación de mandato de manera concurrente con las elecciones federales de 2027.
El asunto es de enorme relevancia para la Ciudad de México, porque lo nacional se va a reflejar en la capital.
En principio, es totalmente válido el argumento del PT de que la presidenta no debe intervenir en el proceso electoral porque puede inclinar la balanza hacia el partido oficial, lo que contraviene los avances electorales que le han costado décadas al país, de los que fue parte ese partido, de manera especial la enorme apertura de la reforma de 1996.
En el PT, por supuesto, ven el escenario favorable de que la presidenta le suma votos al bloque de la 4T, lo que podría garantizarles el triunfo en gran parte de las 17 gobernaturas que estarán en disputa y obtener la mayoría en el Congreso federal. En este caso, además sería ratificado el mandato de la presidenta lo que incluso le podría dar la fuerza suficiente para enfrentar los embates del extranjero.
Pero también contemplan escenarios negativos, acaso poco probables, pero una probabilidad baja no es una posibilidad nula. En éstos, ven el riesgo de que la presidenta incluso podría perder la revocación de mandato el próximo año, precisamente por celebrarse de manera concurrente a la elección federal.
El primero de los requisitos para este escenario adverso es que tiene que haber una participación mínima del 40% de la lista nominal, porcentaje que seguro se alcanzará, porque así ha ocurrido cuando menos desde 1973, o sea más de medio siglo. El año en que menor participación hubo fue en 2003, el 41.2%. Desde entonces se ha superado de manera holgada el 40% de participación. En 2021 votó el 52.6% de la lista nominal.
En este escenario negativo ven incluso el riesgo de la intromisión desde el extranjero para afectar al régimen, al que ha atacado muy fuerte el establishment norteamericano. Lanzan una pregunta: ¿Qué pasaría si a dos o tres semanas de la elección detienen y se llevan alguna figura política de Morena, al hijo del ex presidente, algún gobernador de ese partido? Lo ven poco probable, pero no lo descartan. Un hecho así podría darle un giro de 180 grados el resultado de esa elección. Por eso dicen que mejor no deberían correr ese riesgo.
En el caso de que la consulta de revocación de mandato se celebrara después, sea a finales de 2027 o en 2028, al no ser ya concurrente con la elección federal están convencidos de que no se alcanzaría el 40% de participación ciudadana para hacer vinculatorio el resultado. En ese modelo, además, el aparato electoral de Morena con todos sus programas sociales, garantizaría que la mayoría de la gente vote a favor de la permanencia de la presidenta, lo que tendría solamente efectos políticos de una especie de ratificación de mandato. Pero no más.
Sin que sea una decisión definitiva, por eso el PT plantea votar contra la iniciativa presidencial de abrir la posibilidad de revocación de mandato de manera concurrente con las elecciones federales del próximo año, porque creen que con esta postura la protegen, más que ir en su contra. Lo veremos.





